Alguien dijo por ahí que la Virgen María le asestó un golpe de estado al mismísimo Dios, pero lo cierto es que en el quinto misterio glorioso se reza la Coronación de María Santísima como Reina Universal de todo lo creado. Queda esto comprobado con la popularidad de su devoción en las mil y una advocaciones y los cientos de altares que se levantan en su nombre. En La Ceja hay altares famosos como el de la Virgen de La Paz (hacia la aurora) y la Virgen de Fátima (hacia el ocaso); pero la más popular devoción es a María Auxiliadora, herencia de las comunidades salesianas, y a la Virgen del Carmen devoción asentada por las carmelitas del convento.
Suelen levantarse calvarios a borde de carretera para conmemorar al caído, pero la cruz es dolorosa y ya es bastante con el viacrucis de la vida. Por eso la gente prefiere tomar la vida con optimismo y poner su Fe en la Virgen, en su reinado, y espera que como élla el humilde sea enaltecido, porque en ella se canta el Magnificat. Los hermosos altares que los creyentes levantan espontaneamente a la Virgen son la expresión de una confianza que no repara en gastos materiales y en cuidado constante. Es una fe viva que consagra el espacio para la reverencia y el recogimiento, para la Religión; porque con María volvemos a ligar la tierra con el cielo. Amén.
