Elogio a la dificultad



Este simpático cuadro está aún colgado en el bar La Ceiba. Antaño era el atractivo en muchas de las hoy desaparecidas cantinas de La Ceja. Su observación, a más de risa, mueve a indagar sobre tan engorrosa situación a que llegó esta famosa pareja de amigos, del cómo juntaron tantos apuros y a pretender buscar la manera de salir de ellos. Al meterse en el cuadro el observador no puede evitar que el cuerpo haga esfuerzos y contorsiones para esquivar y zafarse de la dificultad.



Sin duda todo comenzó cuando el pícaro Benitín sacó a Eneas de la comodidad de su casa con el aliciente de ganar rápidamente unos buenos pesos, llevando unas rastras de madera al otro lado del pueblo. El flaco y narilargo Eneas nunca preguntó si burros, quebradas, serpientes, abejas y perros interferirían el apacible viaje, ni tampoco Benitín se preocupó en advertirle. Lo cierto es que justo cuando les tomaban esta foto, Eneas echaba de menos a su esposa con sus puños y cantaleta, extrañaba su cómodo sillón y a su gata, y se mordía de rabia de pensar cómo diablos le volvió a hacer caso a ese enano vagabundo. No veía la hora y la manera de salir de esa situación para ponerle un ojo morado.


Hay días en la vida que parecen confabular todos los enemigos en contra de nuestra tranquilidad y sólo deseamos que pasen rápidamente esos momentos para salir de ese cuadro lamentable, y poder mirar luego con humor, como mirando una historieta de periódico, esas situaciones que nos sacan de la modorra de la comodidad y convierten esas pequeñas contrariedades en toda una aventura que le dé gracia a nuestra prosaica vida.

Mazamorra




Si los nombres son arquetipos de las cosas, la palabra mazamorra debería escribirse ahora en minúscula y cursiva porque es una presentación muy disminuida y cursi de lo que era la MAZAMORRA de granos blancos y esponjosos que inspiró a Gregorio estos exaltados versos:
¡Salve, segunda trinidad bendita,
Salve, frisoles, mazamorra, arepa!
esa atrevida comparación radica en que en la mazamorra se cifra un poder como el del pan y el vino de la primera trinidad, que como ellos es el resultado de un proceso de maceración a fuerza del brazo, que invariablemente en antioquia ha sido el de la mujer que procuraba que la familia creciera con el sabor de la comida casera.



Hace unos días ando buscando donde poder comer una buena Mazamorra que reuna dos condiciones: primero que sea de grano grande, blanco y esponjoso y segundo que el claro sepa a esa bendita bebida que parece apagar toda la sed del mundo. Quien conozca a alguien que prepare una buena mazamorra pongala al corriente de la siguiente información.

La Corporación Cejeña de Chócolo y Maíz, CoCeChoMaíz, que promueve la preparación y el consumo de comidas tradicionales que tienen como insumo fundamental el maíz, abrió la convocatoria del Primer Concurso "La mejor mazamorra del Oriente Antioqueño" que tiene por requisito principal que el proponente sea un equipo de no más de tres personas, liderado por una mujer cabeza de familia. La razón de esta exigencia es promocionar microempresas de comidas típicas que se integren en el proyecto turístico y económico de "La vuelta a Oriente". Los premios del concurso están representados en capital semilla y un prometedor plan de negocios. También calificará el dulce que haga mejor casao con la mazamorra y otros aspectos que los interesados podrán consultar en el correo electrónico mazamorra@gmail.com