Artículo 63


Las XXXI fiestas del Toldo y de las Flores, en su programa artístico Ciudad Galería, expuso en el pasaje Ganadero esta obra con título: "Biodegradación de lo público a lo privado" del autor Iván Lopezcardona. Su singularidad radica en la eficacia de la imagen para revelar, con el color, la forma y la expresión justa, nuestra dramática realidad. Además del irónico acierto de la elección del momento y lugar, los días culturales de nuestro municipio (lo público) y el pasaje de un banco (lo privado), y a pesar de dejarse confundir astutamente entre pésimas obras, pocos lograron advertir el caracter artístico y revolucionario de esta obra. La ceguera e imposibilidad de poder contemplar su profundo significado es consecuencia misma de la confusión generalizada que tenemos sobre cultura y es justamente sobre lo que esta obra busca hacer claridad por un juego de espejos.

El Pueblo en ejercicio de su poder soberano promulga en la Constitución Política de Colombia el artículo 63 que reza así:" Los bienes de uso público, los parque naturales, las tierras comunales de grupos étnicos, las tierras de resguardo, el patrimonio arqueológico de la Nación y los demás bienes que determine la ley, son inalienables, imprescriptibles e inembargables."


Ese consagrado precepto, escrito sobre la dorada franja de la remendada bandera de nuestro país, sufre un proceso de biodegradación en cuatro cuadros hasta desaparecer ahogado por la invasión del rojo para ser transmutado finalmente en un codificador de datos. La Palabra divina y primigenia es vilmente suplantada por un código de barras que sistematiza el mercado. El rojo sangre de la pasión que defendió el amarillo de nuestras riquezas y el azul de nuestra libertad ha sido convertido por artes de la publicidad en el color de fondo de los emblemas de las multinacionales.


Este cuadro no les parecerá bonito a algunos pero sí es terrible! Al mirarse por el codificador de barras, que forman un círculo de fragmentos de espejo, y ver el reflejo del rostro, advertimos que la imagen está rota, que sistemáticamente hemos sido descompuestos, que padecemos un proceso de biodegradación tal sutil y bien tramado que no advertimos ni el olor a podrido, ni vemos el montón de carroña. Esta obra no se complace en exhibir una imagen linda y falsa de la vida, porque su autor tiene de profeta ese deber fatal con la verdad de advertir las catastrofes que amenazan la libertad de una sociedad

Alma de bohemia



El concepto de bohemia se asocia habitualmente a un estilo de vida despreocupado que aspira una atmósfera enrarecida de humo y alcohol, denigrando del sol y las obligaciones sociales y presumiendo de la protección mágica de la luna. Este hechizo obra temporalmente en la juventud pero su efecto se esfuma y recupera pronto la postura de los bienpensantes para finalmente evocar con fingida nostalgia, en reuniones seudoburguesas, y presumir entre amigos que alguna vez dormimos en la misma cama con la Libertad.

Yo conozco la bohemia de carne y hueso, de menos carne que de hueso porque parece un pájaro, es un gorrión menuda como un soplo y con el pelo marrón como canta Serrat, de alas ligeras y de nombre Ángela. Su estilo ha sido una elección de vida y no una reacción de animadversión contra la sociedad burguesa y sedentaria. Su posición crítica frente al prestigio de una posición social y económica la asume con la alegría del trabajo artesanal y su justa recompensa, y frente a las instituciones legales y morales la ley natural que dicta su buen corazón. La bohemia de Ángela Ríos no se rebaja a las presunciones del intelecto ni a las excelsitudes del arte, su compañía tiene el agrado de una amistad sincera que departe sobre aquellas pequeñas cosas: como la alegría de Luna en la escuela rural.
No es una vida fácil como nunca lo será nadar contracorriente, pero al hacer el balance de una vida honesta y sincera se advertirá la razón de su alegría. Esta sutil recompensa es el pago que da la Libertad al esfuerzo de quien supera la tentación de una vida burguesa que exige hipócritamente como pago un servilismo avasallante.
Cuando este harto de dar la razón al que luego le pisa...
cuando quiera que revienten las rejas que tenga ante sí...
vaya a visitar la casa de la dama feliz, en Santa Helena,
la casa de Ángela Ríos donde se respira paz.