Hablar de la pesebrera, ese espacio excepcional de algunas casas cejeñas, tiene además del motivo de la navidad y el pesebre, el deseo personal de rememorar ese curioso espacio doméstico que integraba en la casa a la vaca y al caballo como miembros de la familia. No hago referencia por supuesto a mi casa donde no consentíamos ni al perro ni al gato, me refiero a las pesebreras de mis vecinos, la familia Tobón (Don Alfredo, Don Jesús María y Don Luis Eduardo), que en cada una de las tres cuadras contiguas de la carrera Bermudez, tenían esos habituales y singulares visitantes.
Compartir en la casa la compañía de una vaca y un caballo debe ser un privilegio digno de un niño Dios; la pobreza se hace soportable con una buena compañía. La sola presencia de estos animales es reconfortante, transmiten con su olor y el calor de sus cuerpos esos ánimos de serenidad y de paciencia que parecen ayudarnos a soportar las cargas del mundo. No en vano Swift hizo del pais de los Houyhnhnms, en el cuarto viaje de Gulliver, una ocasión para hablar de las virtudes caballerescas; y de la vaca, huum, la vaca es la tranquilidad de la vía láctea. No es gratuito tampoco que se convirtieran en miembros entrañables de la familia Tobón, donde el temperamento bravío de ese apellido sólo se apaciguaba ante la serenidad y paciencia de estos nobles animales.
Compartir en la casa la compañía de una vaca y un caballo debe ser un privilegio digno de un niño Dios; la pobreza se hace soportable con una buena compañía. La sola presencia de estos animales es reconfortante, transmiten con su olor y el calor de sus cuerpos esos ánimos de serenidad y de paciencia que parecen ayudarnos a soportar las cargas del mundo. No en vano Swift hizo del pais de los Houyhnhnms, en el cuarto viaje de Gulliver, una ocasión para hablar de las virtudes caballerescas; y de la vaca, huum, la vaca es la tranquilidad de la vía láctea. No es gratuito tampoco que se convirtieran en miembros entrañables de la familia Tobón, donde el temperamento bravío de ese apellido sólo se apaciguaba ante la serenidad y paciencia de estos nobles animales.