Pesebre


Quienes tuvimos por patria la infancia en La Ceja, estos paisajes nos son muy familiares:


Un cielo de lona azul de donde cuelga una estrella de metal, es el fondo de un paisaje con cesped de papel y aserrín que igualmente forma valles que montañas. Un sendero de arena lleva al establo luego de pasar por la calle real de un pueblecito de unas pocas casas de cartón. Todo lo demás es campiña donde son vecinos el lobo de plástico y el cordero de losa, las vacas de colanta apacentan junto al tigre de Kelloggs y los pastores cuidan su ganado sin preocuparse que los carritos de metal pisen el prado. En los rios de papel celofán saltan peces más pequeños que las ranas y en las lagunas de algodón flotan sin hundirse patos y cisnes más grandes que un buque LEGO.

Si ya no el musgo de los bosque de Las Lomitas y el cardo de los montes de El Tambo, bien vale ese pasto sintético y los heléchos de plástico para crear el ambiente pacífico del pesebre, que sigue siendo campestre pero ahora de un campo más global donde caben baratijas de la China y porcelanas de Italia, figuras emblemáticas de empresas y artesanías de antioquia, juguetes mecánicos y electrónicos, héroes del Japón y de hollywood, todo y todos en torno a la gruta esperan, con luz de velas o intalaciones, que nazca Emmanuel.

Tanto aportes que hacen los tiempos a la tradición del pesebre bien valen para renovar los propósitos de esperanza. Pero quiero, con el beneplácito de san Francisco, hacer un aporte más para la renovación de la tradición, que consiste en que el día del nacimiento en lugar de un muñeco por niño Jesús coloquemos en la cuna un niño de verdad. Sí, un niño de carne y hueso, de esos que lloran y maman leche, de esos niños que cobardemente maltratamos, violamos y asesinamos a diario en este país. Es necesario que lo pongamos en el centro del pesebre para que lo contemplemos y con villancicos lloremos la fiereza con que se embiste a los inocentes, para que los pongamos fuera del alcance de Herodes y sus verdugos, para que evitemos sus masacres. Es hora de rendir un acto de desagravio a la infancia, de confesar nuestra culpa de impávida omisión por su defensa. Hagamos una marcha con brazo en alto y grito fuerte que declare no más a su exterminio, hagamos esa marcha hacia el pesebre.

Natilli_dad




Siguiendo estas instrucciones se comprenderá la razón por la cual natilla y natividad proceden de la misma raíz:
  • Proponga a sus amigos una natillada. Adviertales que compartirán el calor del fuego, las artes culinarias y la alegría de comer del mismo plato.

  • Haga un inventario de quién pone la paila, el mecedor, la leña y los platos. Calcule el número de comensales.
  • Empiece usted mismo aportando la leche y así con cada uno se sumarán los ingredientes necesarios de la lista: maizena, coco, canela, buñuelos y hasta hojuelas. No miente plata que nadie tiene, esa surgirá espontaneamente cuando se invoque al ron.
  • Una caja de Natilla Maizena de 680 gr. (contiene ya la panela) alcanza para 20 porciones y requiere 2 lt de leche. Sobre esta base se estiman las cantidades, pero prepare el doble porque siempre resulta más gente.
  • Prenda el fogón de leña y monte 3/4 partes del total de la leche, en el otro cuarto disuelva la maizena y agréguela cuando la primera hierva. A partir de entonces no deje de revolver pasando el mecedor de palo de una persona a otra. Este procedimiento es el que le da sabor comunitario a la natilla.

  • Controle la llama a fuego moderado para que la coción cumpla su alquímia. Cuando empiece a cuajar reduzca la llama, agregue el coco rayado, la canela en astillas y siga meciendo hasta verle el fondo a la paila.

  • Enfile los platos y con el mismo palo sirva con buen pulso. Espolvoree la canela encima y deje enfriar.

  • Mande traer los buñuelos que encargó en el Cantaclaro y las hojuelas donde Las Merejas.

  • Remoje la paila con leche y reparta cucharas a los pelaos para que se vayan comiendo el pegao, solo entonces puede descorchar la media de ron que traía ancaletada en la riñonera.
He aquí que para natilla y navidad hay una misma raíz esa ...Raíz sagrada de Jesé, que en lo alto presentas al orbe...