Su ideario de vida se ha forjado con las letras del tango y como testimonio de esa fidelidad las escribe con su puño y letra cursiva, de lapicero paper-mate allegro que cambia del título rojo al azul del texto, sobre cuaderno Norma de 100 hojas rayado. Javier López tiene más de 4 mil canciones en 20 cuadernos y canta de memoria mas de mil 400 canciones.
Repasa con nostalgia y precisa memoria los bares y cafés que han representado en La Ceja un centro de culto para el tango: Comienza la lista con el "Tango Bar" de Juan González. Del bar "Milancito" recuerda escuchar el tango Trenzas de Jorge Ortiz y Nada de Alberto Amor. En el café "Anarkos", en la esquina adyacente a la Alcaldía, solía escuchar la página Domingo a la noche, que hablaba de hípica y fútbol, y al dorso Tabaco. El café "El Dorado" que administraba Jairo Pineda por los años 60 y 62 era sitio exclusivo para escuchar a Magaldi; al frente de este se hallaba el café "Cien Guitarras". Del año 64 data el bar "Canta Claro" de Eladio Bedoya, el último bar de aquella época del tango. Para el siglo XXI las puertas del tango se volvieron a abrir para Javier, La Ceja y el oriente antioqueño en "CanTango", de Sergio Bravo, miembro de la Academia del Tango de Medellín, donde se cuenta con una discoteca de más de 40 mil melodías.

